Mejorar el liderazgo con la magia del reconocimiento y el elogio sinceros

¿Sabías que uno de los aspectos más reclamados por los trabajadores es la falta de reconocimiento por sus mandos y directivos?, ¿Has probado alguna vez la magia del reconocimiento y el elogio sinceros?

Uno de los elementos clave de la motivación de las personas en el trabajo es sentir que progresan y que ese progreso se reconoce. Es por ello por lo que reconocer la valía de los demás es una de las claves para mantener relaciones sociales saludables y mejorar el liderazgo.

Se trata de una práctica que beneficia a todos/as. Cuando reconocemos la valía del otro, es muy probable que se esfuerce más en sus cometidos. Genera beneficios en la salud mental de los trabajadores y en el rendimiento laboral. Además, nos hace sentir bien. El motivo es que siempre es más agradable señalar los aspectos positivos de los demás que los negativos. 

Aumenta la autoestima de tu equipo para mejorar tu liderazgo

Lo queramos o no, las opiniones de los demás suelen afectarnos. En especial, si esas opiniones son de alguien significativo. Entendemos que son personas significativas aquéllas que nos importan afectivamente y/o aquéllas cuyos criterios merecen nuestro crédito. Este último es el caso de los líderes en las organizaciones. Por tanto, si tenemos la responsabilidad de dirigir un grupo de personas, debemos tener cuidado con lo que comentamos, dado que la autoestima de los demás, incide directamente en nuestras posibilidades de mejora del liderazgo con los demás y, por tanto, de lograr su cooperación entusiasta y nuestra capacidad de influir sobre sus ideas, emociones y acciones.

Los juicios pueden tener un efecto significativo en los miembros de nuestro equipo. Con ellos, contribuimos a la construcción de su autoconcepto, que es la opinión que una persona tiene sobre sí misma. En otras palabras, lo que cree acerca de sus habilidades, cualidades positivas y negativas, valores, etc. Como es lógico pensar, tiene mucha relación con la autoestima. Por tanto, se trata de un material humano sumamente trascendente y delicado.

Asimismo, la manera en la que nos vemos es decisiva para nuestra vida laboral. Tanto es así, que determina nuestro rendimiento y los objetivos que nos planteamos. Si pensamos en que no somos capaces de realizar una tarea, difícilmente la llevaremos a cabo. Por tanto, reconocer la valía no es una simple cortesía. Estamos hablando de un arma poderosa para que los demás se esfuercen y saquen lo mejor de sí mismos.

Si todavía no crees que el reconocimiento y elogio sinceros son mágicos, en los siguientes puntos te explicamos algunas de sus ventajas: 

#1. El efecto bola de nieve del reconocimiento y elogio sinceros.

Desde los albores de la investigación en el campo de la psicología, se ha comprobado que el refuerzo funciona mejor que el castigo en la modulación de la conducta. En las relaciones laborales, podemos asociar el castigo con la crítica y el refuerzo con el reconocimiento y el elogio sinceros. En este sentido, es muy posible que minimizando las críticas y aumentando los reconocimientos y elogios sinceros, se refuerce lo bueno de las personas. Por ende, lo malo se atrofia por falta de atención.

Uno de los pilares del liderazgo relacional nos habla de la conveniencia de ser generosos/as con la aprobación, el reconocimiento y el elogio sincero. Cuando se elogia un pequeño progreso, se provoca una especie de efecto bola de nieve. Esto es, hace que los demás quieran seguir mejorando. La consecuencia es una escala ascendente de mejoras.

#2. El poder del aprecio sincero.

Como hemos visto hasta ahora, todos precisamos reconocimiento. Es un pilar fundamental de la motivación. Nos esforzamos para obtenerlo. Sin embargo, necesitamos sentir que es cierto. No nos gusta la adulación, sí el elogio sincero. Para reconocer la valía, es necesario comunicarla con seguridad. No se trata de ser falsos o de reconocer algo inexistente. De igual modo, hemos de aportar evidencias en torno a ese reconocimiento o elogio.

Por tanto, a la hora de reconocer la valía de los demás, debemos ser sinceros. Si exageramos o decimos cosas inciertas, no seremos creíbles, nos sentiremos impostados y la otra persona nos considerará unos aduladores. Y ello puede provocar el efecto contrario al deseado. En otras palabras, los elogios tienen que salir del corazón y estar basados en evidencias concretas.

Para conseguir el producto deseado, es más eficaz resaltar un logro en concreto en vez de hacer un elogio generalizado. Una buena táctica es poner atención en todas aquellas actividades que las personas han realizado bien a lo largo del día y felicitarles por ellas en "caliente", es decir, en el momento en que las observamos.

Reconocer y elogiar a los demás, aumenta la probabilidad de que saquen todas sus capacidades y su potencialidad. 

"Las capacidades se marchitan bajo la crítica y mejoran bajo el estímulo". 

Dale Carnegie.

#3. Los elogios transforman los errores en oportunidades.

En cuanto a los errores, podemos aplicar la misma fórmula. Cuando alguien se equivoca, es recomendable transmitirle confianza y comunicarle que tenemos fe en que puede enmendar el error. De nada sirve decirle que es torpe. Seguramente se pondrá a la defensiva y se bloqueará.

Por el contrario, si se alienta a la otra persona y se le ayuda a que sienta que los errores se pueden corregir con facilidad, evitamos los bloqueos. Si hacemos que las dificultades parezcan fáciles de solucionar, seguramente los demás intentarán superarse. Cuando imbuimos valor y fe, provocamos que los otros quieran mejorar y se esfuercen por ello.

Dale Carnegie propone la siguiente fórmula: "Todo líder tiene que usar la regla: empiece con elogio y aprecio sincero". El elogio provoca un efecto balsámico, y lo que se diga después es mejor recibido. Además, está comprobado que la persona intenta mejorar en lo que se le indica. Pero recuerda: elogio no adulación. 

En conclusión, reconocer la valía de los demás no es una cuestión baladí, pero sí muy sencilla de llevar a cabo. Con el reconocimiento y el elogio mejoramos las relaciones interpersonales en las organizaciones, reforzamos el autoconcepto de los demás, minimizamos los errores y aumentamos el empeño en el trabajo bien hecho.

Entrenar las habilidades de liderazgo relacional puede aportar una gran diferencia para nosotros/as y nuestras organizaciones. Si te interesa saber más sobre la gestión de equipos haciendo uso del liderazgo relacional y de la inteligencia emocional y social, en los programas de Dale Carnegie® te ayudamos a entrenar estas habilidades para ser un/a gran líder. ¡Te invitamos a conocer nuestros programas formativos!

Si quieres más información sobre las ventajas del exclusivo método Dale Carnegie de entrenamiento solicítala aquí.

No olvides consultar nuestras propuestas de entrenamiento para desarrollar tus habilidades personales y sociales, así como las de las personas que trabajan contigo. 

Programa "Liderazgo Relacional".

Burgos - 21 y 28 de octubre de 2019.

Valladolid - 7 y 14 de noviembre de 2019.

de 16 a 21 h. - 10 h. presenciales.

+ info 

Conoce otros Programas de Entrenamiento

Sé el primero en leer nuestras novedades