¿Culpable o responsable?

Es seguro que te habrás sentido culpable alguna vez. Es muy probable también que hayas culpado a otros de algo que te sucedió. "Es mi culpa", "no es mi culpa", "yo no tengo la culpa", "es culpa de fulanito", "menganita tiene la culpa de esto", "el gobierno tiene la culpa", "la situación económica es la culpable de lo que me ocurre", etc.

¿Has pensado en lo distinto que es sentirte culpable o responsable? Hay una gran diferencia entre decir "es mi culpa" o decir "es mi responsabilidad", ¿verdad? Nuestra forma de sentir, pensar y comportarnos será muy diferente si partimos de la culpa o lo hacemos desde la responsabilidad. Tenga quien tenga la culpa de algo, ¿Cuál es tu responsabilidad al respecto?, ¿qué puedes hacer? 

En especial, cuando sentimos que alguien nos hizo daño, nuestra responsabilidad es ver cómo vamos a lidiar con ello, enfrentar el dolor, sobreponernos y poder llevar una vida feliz. No importa de quién sea la culpa si tenemos alguna responsabilidad en arreglarlo. Como nos dice el actor Will Smith en este vídeo, "culpa y responsabilidad no van de la mano (...) cuando estás en el papel de víctima estás atrapado en el sufrimiento (...) sin embargo: tu corazón, tu vida, tu felicidad son tu responsabilidad y sólo tuya".

Cuando decimos "es mi culpa" el punto de partida es negativo, adoptamos una posición de debilidad y nos sentimos mal con nosotros mismos. Esto no es útil, no nos ayuda a mejorar, ni ayuda a quienes se sienten perjudicados/as. Pensar en términos de culpabilidad nos coloca en una posición de víctima, de impotencia, el pasado nos atrapa y dificulta una acción decidida en el presente. Por otra parte, cuando decimos "esto es culpa de ..." sabemos en el fondo que culpabilizar a otros/as no soluciona los problemas, pero nos resulta útil porque nos permite transferir la responsabilidad a otras personas o circunstancias. Eso es "echar balones fuera".

Sin embargo, cuando decimos "es mi responsabilidad", en lugar de víctimas adoptamos una posición de poder, aceptamos la situación, nos perdonamos y estamos dispuestos/as a buscar soluciones y aprender para mejorar. La responsabilidad nos permite sentirnos dueños/as de nuestros actos, responsables de nuestro destino y comprometernos con nosotros mismos/as y los demás. Siendo responsables, nos esforzarnos por reparar la situación, disculparnos, aprender de lo sucedido, etc. La responsabilidad es la habilidad para responder a las situaciones que se nos presentan en la vida y poder tomar el control, en lugar de adoptar el papel de víctima y hacer responsables a otras personas, situaciones, entornos, factores externos. 

Nunca olvides que existe una clara línea divisoria entre el 'círculo de la influencia' y 'el círculo de la preocupación'. Como bien nos indicó Stephen Covey, en el círculo de influencia están todas aquellas cosas que sí podemos hacer, aquellas sobre las que podemos actuar e influir con nuestras capacidades actuales. Más allá de este círculo se encuentra el círculo de la preocupación, donde se encuentran todas aquellas cosas que nos preocupan pero sobre las que no tenemos capacidad directa de influencia. Es importante diferenciar entre aquello que es nuestra responsabilidad y lo que es responsabilidad de los demás. 

La responsabilidad analizada a partir de los círculos de influencia y preocupación de Stephen Covey.
La responsabilidad analizada a partir de los círculos de influencia y preocupación de Stephen Covey.

¿Qué tal si la próxima vez piensas en términos de responsabilidad y no de culpa? Ayudemos también a los/as demás, cuando busquen culpables o responsabilicen a otros/as. Si puedes hacer algo, pregúntate ¿qué puedo hacer? y ocúpate; si no puedes hacer nada, no te preocupes más de lo debido y pregúntate: ¿cuál es mi responsabilidad?

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