8 habilidades que te ayudarán a acabar con el estrés

Seguro que has vivido algún momento en que, antes de una entrevista de trabajo, una conferencia, un plazo de entrega que se agota o una reunión importante has sentido dolor de tripa o presión en el pecho. También puedes haber tenido síntomas similares después de un encuentro desagradable con una persona. Puede que te haya dolido la cabeza antes de un examen o una prueba de acceso. Seguro que puedes asociar algún momento de estrés, cansancio, incertidumbre o preocupación con el dolor de cuello o espalda, dificultades para dormir, cambios en el apetito, taquicardias esporádicas, ansiedad, bajos estados de ánimo y un largo etcétera. Todo ello puede estar ocasionados por exceso de estrés negativo (distrés).

El estrés se somatiza, es decir, se genera una respuesta fisiológica negativa ante un suceso psicológico. La persona somatiza para no hacerse consciente de otros aspectos. Es un mecanismo de defensa y, en cierta medida, una estrategia para dar sentido a un sufrimiento que, en realidad, es más emocional y psicológico que fisiológico.

Es cada vez más habitual encontrar personas que tienen dificultades para desconectar del trabajo, que se llevan los problemas del trabajo a casa, están preocupadas por la inseguridad laboral, tienen dudas importantes sobre las funciones o cometidos en el trabajo, padecen las consecuencias de cambios disruptivos, viven en ambientes de trabajo tensos, padecen relaciones tóxicas, etc. ¿Te suena familiar alguna de estas situaciones?

Consecuencias del estrés.

El estrés tiene muchas manifestaciones, que pueden variar de una persona a otra. Lo que está claro es que afecta tanto al cuerpo como al estado emocional e intelectual. El estrés es una respuesta del organismo útil para defendernos ante ciertos peligros y se dispara cuando vivimos sobrecarga de trabajo, funciones o responsabilidades difusas, determinadas actuaciones de los jefes, inseguridad o climas enrarecidos, por ejemplo.

En estos contextos, las respuestas de nuestro organismo son muchas veces manifestaciones de las interpretaciones que las personas hacemos de las situaciones. Como señala el viejo dicho: "no es lo que nos pasa, sino el modo en que nos afecta aquello que nos pasa". Si ante situaciones estresantes nos vemos con habilidades y capacidades suficientes como para afrontarlas, podremos hacer frente a lo que el trabajo nos está exigiendo. Si no es así, puede acabar con nosotros y tener consecuencias fatales, tanto para nosotros como para la organización en que trabajamos. Además de las consecuencias en nuestro organismo, el estrés prolongado se traduce en reducción del rendimiento y productividad, insatisfacción, desmotivación, aumento de los conflictos, absentismo, errores, accidentes, mayores costes, etc. 

Lo que te provoca estrés.

El estrés viene provocado por muchos y variados factores. Algunos son de tipo ambiental, otros están relacionados con las tareas y el tipo de trabajo, algunos tienen que ver con la cultura y el sistema de la organización en que trabajas, en ocasiones son factores que tienen que ver con las relaciones interpersonales y también te afectan el contexto personal, familiar o social, así como tus características y personalidad.

Hay elementos exógenos sobre los que muchas veces sentirás que no es fácil actuar como, por ejemplo, las condiciones ambientales (ruido, iluminación, suciedad, acinamiento, etc.). Hay cambios disruptivos que te pueden descolocar (fusiones, absorciones, cambios en la dirección, EREs, etc.) También sentirás que escapan a tu control muchos elementos que tienen que ver con el tipo de tareas que debes llevar a cabo y el contenido de tu trabajo (carga mental, monotonía, ritmo de trabajo, falta de autonomía, etc.) En ocasiones, te resultará difícil actuar sobre el contexto personal, social, familiar, etc. que tienes.

Por otra parte, aunque es algo a lo que tú puedes contribuir de forma activa, existe una responsabilidad por parte de la organización a la hora de crear estructuras organizacionales saludables: propósitos compartidos; canales de comunicación positivos; clima laboral constructivo; clara descripción de las tareas, funciones, roles, medios y herramientas; clarificación de la visión, misión, valores y metas organizacionales; claridad y equidad en los sistemas de promoción, ascenso y reconocimiento; buenos sistemas de evaluación del desempeño y feedback para el desarrollo profesional; una cultura organizacional que potencie la participación y autonomía, etc.

Por lo que respecta a tu capacidad individual de actuación, además de contribuir a lo anterior, hay algunos elementos sobre los que sí puedes tener control absoluto y que puedes potenciar con el debido entrenamiento y apoyo: la gestión que haces de tus emociones; lo centrado o no que estás; cómo tomas o no decisiones; el modo en que gestionas tus relaciones y comunicación; la capacidad para trabajar en equipo y contribuir a la cohesión grupal; la forma de afrontar y resolver los problemas y conflictos; tu actitud, conducta y asunción de responsabilidad, etc.

8 habilidades esenciales que te ayudan a gestionar y prevenir el estrés.

Para lograr el bienestar y felicidad, las personas podemos desarrollar algunas habilidades. Las siguientes 8 habilidades te ayudarán a prevenir y gestionar el estrés, así como a poner las preocupaciones en perspectiva:

Inteligencia emocional:

Conocer bien tus fortalezas y áreas de mejora; gestionar tus emociones y su influencia sobre ti y sobre los demás.

Centramiento:

Definir un propósito, poner foco, evitar distracciones, tomar conciencia plena del momento.

Comunicación constructiva:

Saber decir no, dar tu opinión de forma asertiva, saber realizar y encajar críticas, pedir información clara sobre roles y funciones, solicitar autonomía.

Relaciones saludables:

Desarrollar tu conciencia externa, conectar con los demás, cultivar relaciones positivas, empatizar y desarrollar confianza.

Toma de decisiones:

Ocuparte y no preocuparte, afrontar y resolver problemas, negociar y gestionar los desacuerdos y conflictos.

Eficiencia personal:

Fijar objetivos, priorizar, jerarquizar tareas, simplificar, clarificar, delegar y organizarte.

Balance y actividad:

Establecer un balance entre tiempo de trabajo y de no trabajo, descansar, relajarte, aprender a respirar, realizar ejercicio y actividades gratificantes.

Positividad y gratitud:

Desarrollar una actitud positiva, mostrar gratitud por lo que tienes, dar las gracias a los demás y relativizar tus problemas.

Todas estas habilidades las puedes entrenar. El primer paso es reflexionar sobre ellas y tomar conciencia de tus retos al respecto. Para ello puedes pedir apoyo en tu entorno y/o consejo profesional (dentro y fuera del ámbito laboral). ¿En qué medida consideras que tus habilidades son adecuadas para evitar el distrés? ¿Puedes hacer algo útil para reducir tu estrés negativo y controlar las preocupaciones? ¿Cuál será tu primer paso?

Programa "Gestión del Estrés y las Preocupaciones".

Valladolid. 5 y 12 de noviembre de 2019.

de 17 a 21 h.  -  8 h. presenciales.

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Programa "Liderazgo Relacional".

Valladolid. 3 y 10 de julio de 2019.

de 16 a 21 h. - 10 h. presenciales.

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Programa "Gestión Eficiente del Conflicto"

Valladolid. 5 y 12 noviembre de 2019.

de 17 a 21 h.  -  8 horas presenciales.

+ info 

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